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lunes, 22 de abril de 2024

🔼 BACTERIAS MORTALES SEDIENTAS DE SANGRE HUMANA

 


Algunas de las bacterias más mortíferas del mundo buscan sangre humana y se alimentan de ella, un fenómeno recién descubierto que los investigadores denominan «vampirismo bacteriano»


Un equipo dirigido por investigadores de la Universidad Estatal de Washington ha descubierto que las bacterias se sienten atraídas por la parte líquida de la sangre, o suero, que contiene nutrientes que las bacterias pueden utilizar como alimento. Una de las sustancias químicas que parecía atraer especialmente a las bacterias era la serina, un aminoácido presente en la sangre humana que también es un ingrediente habitual de las bebidas proteicas.


El hallazgo de la investigación, publicado en la revista eLife, proporciona nuevos conocimientos sobre cómo se producen las infecciones del torrente sanguíneo y cómo podrían tratarse. «Las bacterias que infectan el torrente sanguíneo pueden ser letales», afirma Arden Baylink, profesor de la Facultad de Veterinaria de la WSU y autor de la investigación. «Aprendimos algunas de las bacterias que más comúnmente causan infecciones del torrente sanguíneo en realidad detectar un producto químico en la sangre humana y nadar hacia ella.»


Baylink y la autora principal del estudio, la estudiante de doctorado de la WSU Siena Glenn, descubrieron que al menos tres tipos de bacterias, Salmonella enterica, Escherichia coli y Citrobacter koseri, se sienten atraídas por el suero humano. Estas bacterias son una de las principales causas de muerte de las personas que padecen enfermedades inflamatorias intestinales (EII), alrededor del 1% de la población. Estos pacientes suelen tener hemorragias intestinales que pueden ser puntos de entrada de las bacterias en el torrente sanguíneo.


Utilizando un sistema de microscopía de alta potencia diseñado por Baylink y denominado Chemosensory Injection Rig Assay, los investigadores simularon una hemorragia intestinal inyectando cantidades microscópicas de suero humano y observando cómo las bacterias navegaban hacia la fuente. La respuesta es rápida: las bacterias patógenas tardan menos de un minuto en encontrar el suero.


Como parte del estudio, los investigadores determinaron que la Salmonella tiene un receptor proteínico especial llamado Tsr que permite a las bacterias detectar el suero y nadar hacia él. Mediante una técnica llamada cristalografía de proteínas, pudieron ver los átomos de la proteína que interactúan con la serina. Los científicos creen que la serina es una de las sustancias químicas de la sangre que las bacterias detectan y consumen.


«Aprendiendo cómo estas bacterias son capaces de detectar las fuentes de sangre, en el futuro podríamos desarrollar nuevos medicamentos que bloqueen esta capacidad. Estos medicamentos podrían mejorar la vida y la salud de las personas con EII que corren un alto riesgo de contraer infecciones del torrente sanguíneo», afirma Glenn.

ENLACES:

https://quo.eldiario.es/curiosidades/q2404583127/bacterias-mortales-sedientas-de-sangre-humana/

lunes, 5 de junio de 2023

🔼 En la Tierra hay un número 'exponencialmente mayor' de bacterias de lo que creíamos

 Un estudio pionero demuestra que, solo los arrecifes de coral del Pacífico, ya contienen más clases de microbios que las estimaciones actuales para todo el planeta


Casi tres millones de tipos diferentes. Ese es el extraordinario número de especies de bacterias que viven en los arrecifes de coral del Océano Pacífico. Al descubrirlo, la sorpresa de los investigadores fue mayúscula porque esa cifra, tres millones, es muy similar a la que se maneja para referirse al total de la variedad del microbioma terrestre. En otras palabras, al parecer hemos subestimado, y mucho, la diversidad de bacterias que viven en nuestro planeta.


El estudio, durante dos años, de 99 arrecifes del Pacífico por parte de un equipo de investigadores encabezados por el microbiólogo Pierre Galand, de la Universidad de la Sorbona en París, no deja lugar a dudas. El nuevo conteo de bacterias, el más preciso llevado a cabo hasta el momento, sugiere que el número de clases de bacterias diferentes en la Tierra es «exponencialmente más alto» de lo que pensábamos. El trabajo se ha publicado en 'Nature Communications'.

Los arrecifes de coral representan menos del 1 por ciento del océano, pero albergan casi un tercio de las especies marinas conocidas de animales y plantas. No en vano, se encuentran entre los ecosistemas más diversos de la Tierra. Y los microbios resultan esenciales para mantener saludables a la plétora de criaturas que viven ahí.


A pesar de su importancia, sin embargo, a los científicos no les resulta fácil saber cuántas clases de bacterias hay, y qué es lo que hace exactamente cada una. La mayoría de los estudios estudian las especies que viven en una pequeña parcela del arrecife, o se centran en una única especie. Pero las investigaciones globales escasean, porque son muy difíciles y costosas de hacer.


Expedición Tara

La expedición de Galand y sus colegas, llamada Tara, se llevó a cabo entre 2016 y 2018. Durante ese tiempo, los investigadores visitaron 99 arrecifes de coral diferentes, y en cada uno de ellos recolectaron muestras de plancton, tres especies de coral y dos especies de peces, acumulando un total de 5.392 muestras. Luego, el equipo clasificó cuántas variedades de bacterias podían encontrar en cada muestra, basándose en las diferencias genéticas entre los microbios. Así, secuenciaron una sección clave del ADN de las bacterias y arqueas presentes en las muestras, de las que resultaron unos 3.000 millones de secuencias genéticas. Entre ellas hallaron más de medio millón de secuencias únicas, lo que indica una enorme diversidad microbiana.


La palabra 'especie' no funciona demasiado bien cuando se aplica a las bacterias, porque a menudo resulta difícil comparar características físicas concretas en organismos tan pequeños. Pero con los análisis genéticos es diferente. Gracias a ellos, en efecto, los investigadores identificaron más de 540.000 variedades bacterianas que viven en los tres tipos de organismos analizados (plancton, coral y peces). Y resulta que solo ese número, obtenido de una pequeña representación de la fauna presente en los arrecifes del Pacífico, representa ya cerca del 20 por ciento del total estimado de las clases de bacterias que viven en la Tierra, que oscila entre los 2,72 y los 5,44 millones.


Por eso, teniendo en cuenta la gran cantidad de especies de peces y corales que viven en el Pacífico occidental y central, Galand y su equipo estimaron que sólo en los arrecifes de coral de ese océano deben existir por lo menos seis veces más tipos de bacterias que los encontrados. Es decir, alrededor de 2,8 millones de tipos diferentes.

Con todo, los autores creen que la diversidad real de las bacterias que viven en los arrecifes de coral podría ser aún mayor, porque las herramientas moleculares utilizadas para estudiar el material genético a menudo excluyen, y pasan por alto, organismos que los científicos desconocen y que, por tanto, no figuran en ninguna base de datos.


https://www.abc.es/ciencia/tierra-numero-exponencialmente-mayor-bacterias-creiamos-20230605095627-nt.html

viernes, 28 de abril de 2023

🔼 Descubren el secreto de las bacterias para resucitar, incluso después de siglos de latencia

 Esa extraordinaria capacidad se debe a la existencia de un sensor celular capaz de detectar nutrientes en el entorno. Con una fuente de alimento cerca, la bacteria se reactiva y reemprende su actividad normal



Hace ya más de 150 años que los biólogos describieron por primera vez las esporas bacterianas (bacterias durmientes, inertes y encerradas en una cápsula protectora) y desde entonces se han preguntado cómo consiguen, incluso después de varias décadas en ese estado, volver de nuevo a la vida. Y ahora, un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina de Harvard ha descubierto un 'sensor celular' que permite a las bacterias detectar la presencia de nutrientes en su entorno y, con el sustento garantizado, hacer que vuelvan rápidamente a la vida. El trabajo se publica esta misma semana en 'Science'.


Según se explica en el artículo, estos sensores funcionan como 'canales' a través de la membrana celular y permanecen cerrados durante el periodo de inactividad de la bacteria, pero se abren de inmediato al detectar posibles alimentos. Una vez abiertos, los canales permiten que los iones cargados eléctricamente fluyan a través de la membrana, poniendo en marcha el desprendimiento de las capas protectoras de las esporas y 'reiniciando' los procesos metabólicos de la bacteria después de años, o incluso siglos, de latencia.

El hallazgo podría ayudar a poner a punto estrategias para evitar que las bacterias más peligrosas, que causan un gran número de enfermedades, vuelvan a la vida tras permanecer inactivas durante largos periodos de tiempo, evitando así nuevos brotes e incluso pandemias.


«Este descubrimiento -asegura David Rudner, autor principal del estudio- resuelve un rompecabezas que tiene más de un siglo. ¿Cómo detectan las bacterias los cambios en su entorno y toman medidas para salir de la inactividad cuando sus sistemas están casi completamente apagados dentro de una vaina protectora?».


Una estrategia elaborada

Para sobrevivir en condiciones ambientales adversas, muchas bacterias adoptan una elaborada estrategia: entran en estado latente, poniendo 'en pausa' todos sus procesos biológicos, y se rodean con una sólida armadura protectora, una espora. Estas mini fortalezas biológicamente inertes permiten que las bacterias superen los períodos de hambruna y se protejan de los estragos del calor extremo, los períodos secos, la radiación ultravioleta, los productos químicos agresivos o incluso de los tratamientos con antibióticos.


Durante más de un siglo, los científicos saben que cuando las esporas detectan nutrientes en su entorno, se despojan rápidamente de sus 'armaduras' y vuelven a encender sus motores metabólicos. Y aunque el sensor que les permite detectar nutrientes se descubrió hace casi 50 años, los medios para enviar la señal de alerta y cómo esa señal desencadena la reactivación bacteriana seguía siendo un misterio.


Normalmente, el proceso de señalización celular, gracias al que se desencadenan las más diversas reacciones, se basa en la actividad metabólica y, a menudo, involucra genes que codifican proteínas que a su vez producen moléculas de señalización específicas. Pero cuando una bacteria está inactiva, todos estos procesos se interrumpen. ¿Cómo pueden entonces las bacterias 'durmientes' generar una señal que las induzca a despertarse?


En este estudio, Rudner y su equipo descubrieron que el sensor de nutrientes en sí se ensambla en un conducto que abre la celda para que vuelva a funcionar. En respuesta a los nutrientes, el conducto se abre, permitiendo que los iones escapen del interior de la espora. Esto inicia una cascada de reacciones que permiten que la célula latente se desprenda de su armadura protectora y reanude plenamente su actividad.

Una investigación compleja

Los investigadores utilizaron múltiples vías para desentrañar paso a paso el hasta ahora inexplicable proceso de 'resurrección'. Desplegaron herramientas de inteligencia artificial para predecir la estructura del complejo sensor intrincadamente plegado, una estructura formada por cinco copias de la misma proteína sensora. Aplicaron después el aprendizaje automático para identificar las interacciones entre las subunidades que componen el canal. Y también usaron técnicas de edición de genes para inducir a las bacterias a producir sensores mutantes, como una forma de probar si se cumplen, o no, las predicciones basadas en computadora en las células vivas.


«Lo que me encanta de la ciencia - dice Rudner- es cuando haces un descubrimiento y de repente todas estas observaciones dispares y sin sentido aparente encajan. Es como si estuvieras resolviendo un rompecabezas, encuentras dónde va una pieza y de repente puedes encajar seis piezas más muy rápidamente».


Rudner describe este descubrimiento como una serie de observaciones confusas que fueron tomando forma lentamente, gracias a un equipo de investigadores con diversas perspectivas que trabajaron juntos y bien coordinados. En el camino, recuerda el científico, el equipo hizo observaciones sorprendentes que los confundieron, pistas que sugerían respuestas que no parecían tener la posibilidad de ser ciertas.


Uniendo las piezas

Una de las primeras pistas surgió cuando Yongqiang Gao, investigador en el laboratorio de Rudner, llevaba a cabo una serie de experimentos con el microbio Bacillus subtilis, que normalmente vive en el suelo y que es un 'primo' de la bacteria que causa el ántrax. Gao introdujo genes de otras bacterias que forman esporas en B. subtilis para explorar la idea de que las proteínas no coincidentes interfieren con la germinación. Pero para su sorpresa, descubrió que, en algunos casos, las esporas bacterianas se despertaban sin problemas con un conjunto de proteínas de una bacteria sólo lejanamente relacionada.


Lior Artzi, otro de los investigadores del laboratorio, ideó una explicación para el hallazgo de Gao. ¿Y si el sensor fuera una especie de receptor que actúa como una puerta cerrada hasta que detecta una señal, en este caso un nutriente como un azúcar o un aminoácido? Una vez que el sensor se une al nutriente, la puerta se abre y permite que los iones fluyan fuera de la espora.


Al principio, Rudner se mostró escéptico sobre esta hipótesis porque el receptor no tenía casi ninguna de las características de un canal iónico. Pero Artzi insistió, argumentando que el sensor podría estar compuesto por múltiples copias, trabajando juntas en una estructura más compleja.


Jeremy Among Otro de los investigadores y uno de los primeros en adoptar la herramienta de IA AlphaFold, que puede predecir la estructura de proteínas y complejos de proteínas, también estaba estudiando la germinación de esporas y contaba con todo lo necesario para investigar el sensor de nutrientes. Dicho y hecho, la herramienta predijo que una subunidad particular del receptor se ensambla en un anillo de cinco unidades conocido como pentámero. La estructura predicha incluía un canal en el medio que permitía a los iones atravesar la membrana de la espora. La predicción de la herramienta de IA era justo lo que Artzi había sospechado.


Implicaciones para la salud

Según Rudner, comprender cómo las bacterias latentes vuelven a la vida no es solo un rompecabezas intelectualmente tentador, sino que tiene importantes implicaciones para la salud humana. Muchas bacterias capaces de entrar en letargo profundo durante largos períodos de tiempo son, en efecto, patógenos muy peligrosos, incluso mortales: la forma blanca en polvo del ántrax, sin ir más lejos, está compuesta de esporas bacterianas.


Otro patógeno peligroso capaz de formar esporas es Clostridioides difficile, que causa diarrea y colitis potencialmente mortales. La enfermedad causada por esta bacteria generalmente ocurre después del uso de antibióticos que matan muchas bacterias intestinales, pero que resultan inútiles contra las esporas latentes. Por eso, después del tratamiento, C. difficile despierta de su letargo y florece, a menudo con consecuencias catastróficas.


La erradicación de las esporas constituye también un importante desafío en las plantas de procesamiento de alimentos, porque las bacterias latentes pueden resistir la esterilización gracias a su armadura protectora. Y si la esterilización no tiene éxito, la germinación y el crecimiento pueden causar enfermedades graves transmitidas por los alimentos, además de cuantiosas pérdidas económicas.

Por eso, comprender cómo las esporas detectan los nutrientes y consiguen salir rápidamente de su inactividad puede permitir a los investigadores desarrollar estrategias que permitan, por ejemplo, esterilizar bacterias o bloquear su germinación, manteniéndolas atrapadas dentro de sus caparazones protectores e incapaces, por lo tanto, de crecer, reproducirse contaminar alimentos o causar enfermedades.

ENLACES:

https://www.abc.es/ciencia/descubren-secreto-bacterias-resucitar-incluso-despues-siglos-20230427184426-nt.html

martes, 28 de marzo de 2023

La bacteria más grande del mundo

 

RESUMEN:

El descubrimiento de la bacteria más grande del mundo, con sus complejas estructuras internas, ha sacudido la biología este año. Se supone que los microbios son microscópicos, pero Thiomargarita magnifica puede ser 5000 veces más grande que muchas células bacterianas. Alcanza fácilmente el centímetro de longitud.

Esta bacteria única, parecida a un hilillo, se descubrió por primera vez en hojas en descomposición en un manglar de la isla caribeña de Guadalupe, en las Antillas francesas.

Lo habitual en una célula bacteriana es que su ADN flote libremente en el citoplasma, pero en T. magnifica está en compartimentos llamados pepins unidos a la membrana, una innovación característica de células más complejas. En estas ‘pepitas’ se almacena el código genético de la célula, se lee el ADN y se traduce en proteínas. La presencia de estas ‘pepitas’, junto a al descomunal tamaño de estas bacterias, hacen replantear principios básicos en las ciencias biológicas.


¿QUÉ TIENEN EN COMÚN KEANU REEVES Y ESTAS BACTERIAS ASESINAS?

RESUMEN:

Una investigación descubre que las bacterias del género Pseudomonas producen un potente efecto antimicrobiano natural, eficaz tanto en los hongos de las plantas como en humanos

El estudio, publicado en la revista Journal of the American Chemical Society (JACS), y liderado por investigadores del Instituto Leibniz-HKI, probó que los productos antimicrobianos que producen las bacterias pseudomonas de forma natural son eficaces contra la plaga vegetal Botrytis cinerea, que desencadena la podredumbre del moho gris y que causa grandes pérdidas en las cosechas todos los años. El moho gris se hospeda en muchas plantas, como las fresas y las vides, y provoca tres tipos de infecciones distintas en las uvas. 

PERO ¿QUÉ TIENE QUE VER KEANU REEVES CON ESTO?

El equipo de investigación lleva tiempo trabajando con las pseudomonas, y ya sabían que son muy tóxicas para las amebas. Como las amebas y los hongos comparten algunas características, los investigadores sospecharon que las toxinas también podrían ser eficaces para matar hongos.

Hasta ahora solo se conocía una toxina responsable del efecto mortal de la bacteria, pero han descubierto que hay tres de estas toxinas.

Los investigadores encontraron genes de biosíntesis de estos productos naturales en el genoma de la bacteria. Consiguieron aislar uno de ellos y realizar más pruebas. Este grupo de productos naturales pertenece a los lipopéptidos (clases de antibióticos que tienen actividad contra las bacterias gram-positivas) no ribosómicos, con propiedades similares a las del jabón.

¿El resultado? Se dieron cuenta de que estos lipopéptidos matan con tanta eficacia que no les quedó más remedio que llamarlos keanumicinas, por lo letal de los papeles del actor Keanu Reeves.

Además, las keanumicinas son biodegradables, y no dejan residuos permanentes en el suelo. Esto significa que el producto natural puede convertirse en una alternativa ecológica a los pesticidas químicos. Igual que los personajes que encarna Keanu Reeves, un momento son eficaces asesinas de perversos hongos y al siguiente, amables con los inocentes.

KEANUMICINAS AL RESCATE

Los investigadores encontraron asimismo que los productos antimicrobianos de las pseudomonas son eficaces también en hongos que afectan a los humanos, como la Candida albicans, pero en cambio, son inofensivos para las células vegetales y humanas.
C. Albicans es el hongo responsable de la candidiasis bucal, una infección frecuente que suele afectar a la boca, la garganta o los genitales. Es además un hongo oportunista que afecta principalmente a pacientes que tienen el sistema inmunitario comprometido, para los que puede ser grave e incluso mortal.

La OMS incluyó a C. Albicans en la lista de patógenos fúngicos prioritarios como uno de los cuatro cuatro patógenos de «amenaza crítica» para la salud pública, junto con Cryptococcus neoformans, Candida auris y Aspergillus fumigatus.
Hay pocos fármacos específicamente fungicidas, por lo que se abusa de ellos, así que la keanumicina se presenta como una buena base para el desarrollo de nuevos tratamientos.

ENLACES:

https://quo.eldiario.es/ciencia/q2302931311/comun-keanu-reeves-bacterias/

lunes, 28 de noviembre de 2022

 


https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/descubierta-bacteria-visible-ojo-humano-entre-manglares-caribe_18397

Bacterias, las protectoras del cuerpo humano

 

Durante décadas, hemos combatido a los más de 100 billones de microorganismos que viven en nuestro interior con antibióticos y desinfectantes. Sin embargo, con el tiempo y la investigación hemos descubierto que son nuestros aliados y que realizan funciones cruciales. Sin ellos, la vida no sería posible.

Fondo microscópico de bacterias azules.


En la boca, en la piel, en las mucosas, pero sobre todo en el colon, nos habitan 100 billones de microbios de 1.000 especies distintas. Eso implica que en nuestro organismo hay unas diez veces más células ajenas que propias. Somos una multitud.

Además, esa combinación de bacterias, al igual que le ocurre al resto de animales de la Tierra, es única para cada uno de nosotros, irrepetible, y nos identifica como si se tratase de una segunda huella dactilar. Aunque está conformada por millones de microorganismos, funciona de forma coordinada como un solo órgano, como el hígado o el corazón.

Microbiota intestinal, la clave del equilibrio

Paradójicamente, a pesar de que hemos evolucionado junto a este enjambre de microorganismos durante millones de años, solo en las últimas dos décadas hemos empezado a aprender qué funciones cruciales para la vida humana realizan, sobre todo aquellos que habitan en el colon, la llamada microbiota intestinal.

La microbiota nos ayuda a eliminar toxinas, fabricar vitaminas e incluso a entrenar nuestro sistema inmunitario.

De ella hemos descubierto que nos ayuda no solo a digerir los alimentos y extraer su energía, sino también a eliminar toxinas, fabricar vitaminas y entrenar nuestro sistema inmunitario. De hecho, las funciones que desempeña son tan cruciales que cuando esta comunidad de microbios se ve alterada comienzan nuestros problemas de salud: desequilibrios de su composición pueden dar lugar a enfermedades autoinmunes, como el asma o las alergias; ser un factor de riesgo para otras como obesidad, diabetes y cáncer, e incluso influir en la eficacia de los tratamientos farmacológicos.

Estudios recientes apuntan a que una microbiota perturbada también está implicada en condiciones neurológicas como el párkinson, la esclerosis múltiple, el autismo o la depresión. Y los científicos creen que en un futuro no tan lejano secuenciaremos el genoma de esta comunidad de microorganismos para diseñar tratamientos médicos personalizados.

Médico trabajando y examinando cultivos en placas de Petri en un laboratorio de microbiología.

Bifidobacterias, guardianas de la salud
Uno de los géneros bacterianos más importantes de la microbiota intestinal es el formado por las bifidobacterias. Estas bacterias, caracterizadas por su forma bífida que recuerda a una Y, son extremadamente beneficiosas para nuestra salud.

En 1899, un pediatra francés llamado Henry Tissier aisló por primera vez una bifidobacteria en el sistema digestivo de niños que tomaban leche materna. Acababa de descubrir una de las estrellas de la salud humana.

Las bifidobacterias influyen en el sistema inmunitario y son cruciales para la salud del aparato digestivo.

Las bifidobacterias son microorganismos que combaten, por ejemplo, la diarrea vinculada a la ingesta de antibióticos o las infecciones virales. También influyen en el sistema inmunitario, rebajan la inflamación, mejoran síntomas gastrointestinales como la hinchazón, el dolor abdominal o el tránsito lento. Y, además, producen ácidos grasos de cadena corta, cruciales para la salud del aparato digestivo.

Al nacer, el 95% de las bacterias que colonizan al bebé son, de hecho, bifidobacterias, muy abundantes también en la leche materna. Y ese número disminuye hasta el 25% en la última etapa de la vida. Las bifidobacterias se pueden tomar a través de probióticos, prebióticos y alimentos fermentados.

Así, resulta evidente afirmar que las bacterias son una parte esencial de nuestro cuerpo y que, sin ellas, sería imposible mantener el equilibrio de nuestro sistema y tener una buena salud. Por eso, la ciencia sigue investigando sus características y funciones, avanzando en el conocimiento del universo que habita dentro de nosotros.


https://www.nationalgeographic.com.es/ciencia/bacterias-protectoras-cuerpo-humano_18932

lunes, 27 de junio de 2022

🔼 Descubren una bacteria de 2 centímetros, 5.000 veces más grande de lo normal

 

Los científicos creen que podría tratarse de un eslabón perdido entre células procariotas y eucariotas

Sería como encontrarse con un ser humano de más de 8 km de altura



En hojas sumergidas en las aguas de un manglar del Caribe, un equipo de investigadores encabezado por Jean Marie Volland, del Laboratorio Nacional Lawrence Berkeley, en California, ha descubierto una bacteria que desafía todo lo que creíamos saber sobre estos diminutos organismos. Bautizada como Thiomargarita magnifica , esta bacteria , de hasta 2 cm de largo, es tan grande que puede apreciarse a simple vista .


Normalmente, cuando hablamos de bacterias solemos pensar en diminutas criaturas que solo pueden verse al microscopio. Pero eso no sirve para Thiomargarita magnifica , que es unas 5.000 veces mayor que cualquiera de sus congéneres conocidos. Para hacernos una idea, es como si de repente nos encontráramos con un ser humano de más de 8 km de altura.

Además, este auténtico gigante del mundo de las bacterias cuenta con un enorme genoma que no flota libremente dentro de la célula, como es lo habitual en las demás, sino que está encerrado en una membrana, algo que es característico de células mucho más avanzadas y complejas, como las que forman el cuerpo humano. Según explican los investigadores en un artículo recién publicado en 'Science' , esa 'complejidad genética' podría ser el secreto que permitió a este organismo alcanzar un tamaño tan enorme.


Eslabón perdido

Thiomargarita magnifica fue vista por primera vez en forma de delgados filamentos de color blanco sobre la superficie de hojas en descomposición de un manglar marino tropical poco profundo en Guadalupe, en las Antillas Menores. Y según Volland y su equipo, podría tratarse de un 'eslabón perdido' en la evolución de las células complejas. Como sabemos, una de las divisiones más básicas de la vida distingue entre dos grupos de células: las procariotas, células simples, sin un núcleo bien definido y cuyo material genético se reparte por todo su interior; y las eucariotas, células mucho más complejas y compartimentadas, con un núcleo rodeado por una membrana que guarda el preciado ADN y orgánulos que cumplen diferentes funciones. Al primer grupo pertenecen las bacterias y todos los microbios unicelulares del reino de las arqueas. Al segundo, todas las células que forman organismos complejos, de las simples levaduras hasta los humanos.

Pero la bacteria recién descubierta está desdibujando esta frontera. Hace ya diez años que Olivier Gros, biólogo de la Universidad de las Antillas Francesas y coautor del artículo, se topó con el extraño organismo, en forma de filamento y que crecía sobre las hojas de los manglares en descomposición. Pero no fue hasta cinco años después que se dio cuenta de que esos organismos eran bacterias. Y, aparte de su tamaño, no se dio cuenta de lo especiales que eran hasta hace poco, cuando un estudiante de posgrado de Gros, Jean-Marie Volland, asumió el reto de caracterizarlas.


En el interior de la bacteria, en efecto, Volland encontró dos sacos envueltos por membranas, uno de los cuales contiene todo el ADN de la célula. Según el científico, se trata de "un gran paso nuevo" que implica que las dos ramas de la vida podrían no ser tan diferentes como se creía. Puede que sea hora de darle una vuelta a nuestra definición de procariotas y eucariotas.


El segundo saco podría ser la razón por la que estas bacterias han conseguido crecer tanto. De hecho, es similar al de otras bacterias gigantes (aunque no tanto como estas) y comedoras de azufre encontradas en Namibia en 1999. El saco, presumiblemente lleno de agua, ocupa de hecho el 73% del volumen total de la bacteria.


El mayor ejemplar observado por los investigadores medía 2 cm de largo, aunque creen que podría haberlos aún más grandes. El saco de ADN, aplastado contra el borde interior de la bacteria, reveló un genoma igualmente enorme: unos once millones de bases que formaban alrededor de 11.000 genes claramente distinguibles. Normalmente, los genomas bacterianos tienen un promedio de cuatro millones de bases y cerca de 3.900 genes.

Ahora bien, ¿por qué necesitan estos organismos ser tan extraordinariamente grandes? Por ahora no existe una respuesta, pero, visto lo visto, los investigadores no ven razón alguna para que no puedan existir bacterias aún mayores. Si algo han demostrado las bacterias a lo largo de sus más de 3.700 millones de años de existencia es que son infinitamente adaptables y siempre sorprendentes, por lo que no deben subestimarse. Y este descubrimiento sugiere que bacterias aún más grandes y complejas podrían estar, entre nosotros, ocultas a plena vista.

ENLACES:

https://www.abc.es/ciencia/abci-descubren-bacteria-2-centimetros-5000-veces-mas-grande-normal-202206240222_noticia.html

lunes, 28 de febrero de 2022

🔼 Hallan una gigantesca bacteria de 2 cm de largo, 5.000 veces más de lo normal

 El extraño organismo podría ser un 'eslabón perdido' entre las células procariotas y las eucariotas



Cuando hablamos de bacterias , lo normal es pensar en diminutas criaturas imposibles de ver sin un microscopio. Pero eso no sirve para una bacteria recién descubierta en los manglares del Caribe. Una cuyo tamaño es tan descomunal que puede apreciarse a simple vista. De hecho, puede llegar a medir 2 cm de longitud. Es decir, unas 5.000 veces más grande que cualquiera de sus congéneres. Y además, este auténtico gigante del mundo de las bacterias cuenta con un enorme genoma que no flota libremente dentro de la célula, como es lo habitual en las demás, sino que está encerrado en una membrana, algo que es característico de células mucho más avanzadas y complejas, como las que forman el cuerpo humano.

Según explican los investigadores en un artículo publicado en el servidor bioRxiv , podría tratarse de un auténtico 'eslabón perdido' en la evolución de las células complejas. Una de las divisiones más básicas de la vida distingue entre dos grupos de células: las procariotas , células simples, sin un núcleo bien definido y cuyo material genético se reparte por todo su interior; y las eucariotas , células mucho más complejas y compartimentadas, con un núcleo rodeado por una membrana que guarda el preciado ADN y orgánulos que cumplen diferentes funciones. Al primer grupo pertenecen las bacterias y todos los microbios unicelulares del reino de las arqueas. Al segundo, todas las células que forman organismos complejos, de las simples levaduras hasta los humanos.

La frontera se desdibuja

Pero la bacteria recién descubierta está desdibujando la frontera entre procariotas y eucariotas. Hace ya diez años que Olivier Gros, biólogo de la Universidad de las Antillas Francesas y coautor del artículo, se topó con el extraño organismo, en forma de filamento y que crecía sobre las hojas de los manglares en descomposición. Pero no fue hasta cinco años después que se dio cuenta de que esos organismos eran bacterias. Y, aparte de su tamaño, no se dio cuenta de lo especiales que eran hasta hace poco, cuando un estudiante de posgrado de Gros, Jean-Marie Volland, asumió el reto de caracterizarlas.


En el interior de la bacteria, en efecto, Volland encontró dos sacos envueltos por membranas, uno de los cuales contiene todo el ADN de la célula. Según el científico, se trata de "un gran paso nuevo" que implica que las dos ramas de la vida podrían no ser tan diferentes como se creía. Puede que sea hora de darle una vuelta a nuestra definición de procariotas y eucariotas.


El segundo saco podría ser la razón por la que estas bacterias han conseguido crecer tanto. De hecho, es similar al de otras bacterias gigantes (aunque no tanto como estas) y comedoras de azufre encontradas en Namibia en 1999. El saco, presumiblemente lleno de agua, ocupa de hecho el 73% del volumen total de la bacteria. Y dada su similitud con la de Namibia, el equipo decidió colocarlo en el mismo género y han propuesto el nombre de Thiomargarita magnifica.


El mayor ejemplar observado por los investigadores medía 2 cm de largo, aunque creen que podría haberlos aún más grandes. El saco de ADN, aplastado contra el borde interior de la bacteria, reveló un genoma igualmente enorme: unos once millones de bases que formaban alrededor de 11.000 genes claramente distinguibles. Normalmente, los genomas bacterianos tienen un promedio de cuatro millones de bases y cerca de 3.900 genes.


El hallazgo, pues, es una contradicción viviente a la idea general de que las bacterias son organismos poco evolucionados, simples 'bolsas de proteínas' e incapaces de llevar a cabo las tareas de la vida compleja. Al parecer, algo que está muy lejos de la verdad.

ENLACES:

viernes, 12 de marzo de 2021

Las bacterias que pueden producir electricidad del aire

 Todavía no pueden explicar completamente el proceso, pero un grupo de investigadores de la Universidad de Massachusetts desarrolló una tecnología basada en el microbio Geobacter sulfurreducens capaz de producir electricidad a partir del aire, siempre que este contenga algo de humedad.


https://www.bbc.com/mundo/noticias-51548249