miércoles, 8 de julio de 2026
martes, 7 de abril de 2026
jueves, 10 de octubre de 2024
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martes, 26 de diciembre de 2023
miércoles, 25 de octubre de 2023
martes, 28 de marzo de 2023
🔼 DESCUBIERTO EL PRIMER «VIROVORO»: UN ORGANISMO QUE SE ALIMENTA DE VIRUS
RESUMEN:
Los científicos han identificado un microorganismo, común en las charcas, que come virus como fuente de alimento
Para cualquier tipo de materia orgánica, lo más probable es que algún tipo de organismo haya evolucionado para comérsela. Plantas, carne, algas, insectos y bacterias son consumidos por diferentes criaturas, pero ahora los científicos han descubierto algo nuevo en el menú: los virus.
Como los virus se encuentran en todas partes, es inevitable que los organismos los consuman de forma accidental. Pero el investigador John DeLong, de la Universidad de Nebraska-Lincoln, quería averiguar si algún microbio se alimentaba activamente de virus y si esa dieta podía favorecer el crecimiento fisiológico de los individuos y el crecimiento de la población de una comunidad.
Los virus están compuestos de nutrientes interesantes: ácidos nucleicos, mucho nitrógeno y fósforo, lo que quiere decir que deberían ser apetitosos para algún ser vivo lo suficientemente pequeño para que constituyan una merienda sustancial.
Para probar la hipótesis, DeLong y su equipo recogieron muestras de agua del estanque, aislaron diferentes microbios y luego añadieron grandes cantidades de clorovirus, un habitante de agua dulce que infecta a las algas verdes. Durante los días siguientes, el equipo siguió el tamaño de la población de los virus y de los demás microbios para ver si éstos se comían a aquéllos.
Y, efectivamente, un microbio en particular parecía alimentarse de los virus: un ciliado conocido como Halteria. En muestras de agua sin otra fuente de alimento para los ciliados, las poblaciones de Halteria crecieron unas 15 veces en dos días, mientras que los niveles de clorovirus se redujeron 100 veces. En las muestras de control sin el virus, Halteria no creció en absoluto.
En pruebas posteriores, el equipo marcó el ADN del clorovirus con un colorante fluorescente y descubrió que las células de Halteria pronto empezaron a brillar. Esto ayudó a confirmar que la Halteria estaba consumiendo el virus.
Estos experimentos demuestran que el recién acuñado término «virovoría» puede ocupar ahora su lugar entre herbivoría, carnivoría y otros, y la Halteria se corona como el primer viróvoro conocido. Pero, por supuesto, es poco probable que sea el único que existe, y los investigadores tienen previsto seguir investigando el fenómeno, incluidos sus efectos en las redes tróficas y en sistemas más amplios como el ciclo del carbono.
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lunes, 27 de marzo de 2023
EL VIRUS «RAPUNZEL»: UNA RAREZA EVOLUTIVA (CON COLETA)
RESUMEN:
Un virus bacteriófago con una larga cola ha recibido el nombre de Rapunzel por el cuento tradicional de la princesa con la larga trenza
Un reciente estudio publicado en el Journal of Biological Chemistry ha revelado el secreto de una maravilla de la evolución: un bacteriófago con una cola extremadamente larga. Los bacteriófagos o fagos, para abreviar, son un grupo de virus que infectan a las bacterias y se replican en ellas. El bacteriófago con esta cola extraordinaria vive en aguas termales inhóspitas y se alimenta de algunas de las bacterias más resistentes del planeta.
Los bacteriófagos están en todas partes donde hay bacterias, incluida la suciedad y el agua que nos rodean y también en el ecosistema microbiano de nuestro propio cuerpo. A diferencia de muchos de los virus que infectan a seres humanos y animales, que sólo contienen un compartimento, los fagos constan de una cola unida a una cubierta proteica en forma de prisma que contiene su ADN.
Las colas de los fagos, como los peinados, varían en longitud y estilo; algunas son largas y elásticas, mientras que otras son cortas y rígidas. Mientras que la mayoría de los fagos tienen colas cortas y microscópicas, el bacteriófago «Rapunzel» P74-26 tiene una cola diez veces más larga que la mayoría, que mide casi una micra, aproximadamente el grosor de la seda de una araña. El apodo de «Rapunzel» procede del cuento de hadas en el que una bruja malvada encerraba en una torre a una niña con el pelo larguísimo.
Las colas de los fagos son importantes para perforar las bacterias, que están recubiertas de una sustancia densa y viscosa. La larga cola del P74-26 le permite invadir e infectar las bacterias más resistentes. El P74-26 no sólo tiene una cola extremadamente larga, sino que también es el fago más estable, lo que le permite sobrevivir e infectar bacterias que viven en aguas termales que pueden alcanzar más de 70ºC. Los investigadores han estado estudiando el P74-26 para averiguar por qué y cómo puede existir en entornos tan extremos.
El bacteriófago Rapunzel P74-26 tiene una cola diez veces más larga que la mayoría
Los investigadores utilizaron técnicas de imagen de alta potencia, así como simulaciones por ordenador, y descubrieron que los bloques de construcción de la cola se apoyan unos en otros para estabilizarse, como si fueran piezas de Lego. El P74-26 utiliza un mecanismo de «rótula» para fijar la cola, que está formada por anillos de moléculas apilados verticalmente que forman un canal hueco. En comparación con la mayoría de los fagos, el P74-26 utiliza la mitad de bloques de construcción para formar los anillos apilables que componen la cola. Esta forma de construcción molecular, con piezas grandes y resistentes (para su tamaño microscópico) es la que lo protege a altas temperaturas.
Los fagos ocupan casi todos los rincones del planeta y son importantes para diversos sectores, como la sanidad, la conservación del medio ambiente y la seguridad alimentaria. De hecho, fagos de cola larga como el P74-26 se han utilizado en ensayos clínicos preliminares para tratar ciertas infecciones bacterianas.
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https://quo.eldiario.es/ciencia/q2303308725/el-virus-rapunzel-una-rareza-evolutiva-con-coleta/
lunes, 28 de noviembre de 2022
martes, 14 de junio de 2022
Los virus de ARN gobiernan en secreto los océanos
RESUMEN:
Miles de virus misteriosos que se descubrieron recientemente, ocultos en los océanos del mundo, pueden ejercer una gran influencia sobre los ecosistemas oceánicos, al "reprogramar" a los organismos que infectan, muchos de los cuales son especialmente importantes en la dinámica de la vida en los océanos.
Una nueva investigación liderada por la Universidad Estatal de Ohio, en Estados Unidos, ha descubierto que los virus de ARN en el océano pueden afectar la forma en que el carbono y la energía fluyen a través de todo el ecosistema oceánico. Al mismo tiempo, ejercerían una gran influencia sobre determinadas especies, que son cruciales para el equilibrio biológico de estos ambientes.
Virus que controlan procesos claves
De acuerdo a una nota de prensa, los hallazgos del nuevo estudio, publicado recientemente en la revista Science, fueron posibles luego de profundizar en las 5.500 especies de virus de ARN marino que los científicos identificaron en un estudio previo, un número superior al esperado en áreas como el Ártico y la Antártida. Según los científicos, alrededor de 1.200 de estos virus estarían directamente relacionados con el flujo de carbono, colaborando en su transporte y almacenamiento en el fondo de los océanos.
El ARN (ácido ribonucleico) es un “pariente molecular” del ADN (ácido desoxirribonucleico). Los virus de ARN abundan en enfermedades humanas, como por ejemplo los coronavirus o los virus de la influenza. Sin embargo, muchas de las características de los virus de ARN que se descubren en el océano son desconocidas: los especialistas están aprendiendo todavía sobre las variedades existentes y los huéspedes que pueden infectar.
A pesar de esto, se sabe que los virus de ARN influyen en los microbios marinos y en los ciclos biogeoquímicos mediados por microbios. En la nueva investigación, los especialistas descubrieron algunos patrones claves de la comunidad de virus de ARN marino y precisaron su diversidad a nivel de especies, contextualizando sus impactos ecológicos de polo a polo.
Negativo y positivo al mismo tiempo
Los resultados muestran interacciones ecológicas polares inesperadamente altas. La influencia de los virus de ARN en los ecosistemas parece ser mucho más importante de lo esperado, ya que los huéspedes afectados son ecológicamente trascendentes: al generar una “reprogramación” en esas especies, los virus de ARN tendrían la capacidad de “moldear” aspectos básicos de los ecosistemas oceánicos en general.
Aunque estas especies virales marinas no representan una amenaza para la salud humana, se comportan como todos los virus: infectan a otro organismo y usan su maquinaria celular para hacer copias de sí mismos. Quizás el resultado es negativo para el huésped, pero al mismo tiempo las actividades de un virus pueden generar beneficios para el ambiente, por ejemplo reduciendo la proliferación de algas nocivas.
Según el líder de la investigación, el científico Matthew Sullivan, algunos de estos virus de ARN podrían diseñarse a gran escala y funcionar como reguladores de la forma en que se almacena el carbono en el océano. El tema no es secundario: a medida que los seres humanos depositamos más carbono en la atmósfera, dependemos de la enorme capacidad de amortiguación del océano para frenar el cambio climático.
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martes, 8 de febrero de 2022
miércoles, 2 de febrero de 2022
lunes, 4 de octubre de 2021
El primer virus descubierto en la Historia
Afectaba a la planta de tabaco y, curiosamente, ya existían vacunas efectivas contra otros
En su origen el vocablo virus significaba cualquier sustancia venenosa, dentro de las cuales se incluyeron durante mucho tiempo, por ejemplo, el veneno de las serpientes.
Los virus son «estructuras» biológicas verdaderamente fascinantes que se encuentran en la frontera de lo inanimado y lo vivo. Sus tamaños son entre 100 y 1.000 veces más pequeños que los de una célula.
El virus de la viruela, uno de los patógenos que han causado una mayor letalidad a lo largo de la historia, es uno de los más grandes, con un diámetro de 200 nanómetros. En el polo opuesto está, por ejemplo, los poliovirus -causantes de la poliomielitis- con tan sólo 20 nm de diámetro.
Estas dimensiones retrasaron su observación directa. No fue hasta la década de los treinta del siglo pasado, tras la invención del microscopio electrónico, cuando pudimos contemplar a los virus por vez primera, a pesar de que intuíamos su existencia desde mucho tiempo atrás.
Tratamientos frente a gérmenes que no se conocen
En 1796 el médico británico Edward Jenner (1749-1823) desarrolló la primera vacuna de la Historia, lo hizo frente a la viruela, y en 1885 el científico francés Louis Pasteur (1822-1895) hizo lo propio frente a la rabia. En ambos casos se trataban de enfermedades virales y los dos científicos fallecieron sin llegar a identificar al microorganismo contra el cual habían desarrollado un tratamiento efectivo.
Charles Chamberland (1851-1908), un colaborador de Pasteur, aportó la pieza clave que terminaría con el descubrimiento de los virus. Desarrolló un filtro, que fue bautizado con su apellido, confeccionado con poros de un tamaño inferior al de las bacterias, de forma que impidiera el paso de las mismas. Con su filtro, fabricado en porcelana, pretendía obtener agua libre de bacterias, que pudiera ser utilizada por Pasteur en sus experimentos.
En 1892 el microbiólogo y botánico Dmitri Ivanovsky (1864-1920) estudió una enfermedad que afectaba a la planta del tabaco, una infección que se extendía con enorme rapidez y que ocasionaba pérdidas económicas millonarias.
La enfermedad había sido identificada hacía algún tiempo en los Países Bajos y se la conocía como “mosaico del tabaco”, debido a las manchas características que aparecían en sus hojas.
Se descubren los primeros virus
Ivanovsky molió las hojas de una planta infectada, pasó el fluido obtenido por el filtrode Chamberland y a continuación puso en contacto el líquido conseguido con otra planta. El científico observó asombrado que la segunda planta adquiría la infección, en otras palabras, el agente infeccioso responsable de la enfermedad del mosaico del tabaco era más pequeño que una bacteria.
Seis años después un microbiólogo holandés, Martinus W Beijererinck (1851-1931), reprodujo en su laboratorio de Delft el experimento de Ivanovsky llegando a la misma conclusión. Pero el neerlandés demostró, además, que la infección podía transferirse a otras plantas, descubriendo, así, que el patógeno se autoreplicaba.
Beijerinck bautizó al «agente filtrable» como «contagium vivum fluidum» (germen viviente soluble), en contraposición a las bacterias, que eran «contagium fixum».
De esta forma, se confirmó -de forma experimental- la existencia del primer virus de la historia, el responsable de la enfermedad del mosaico del tabaco. La carrera de la virología no había hecho nada más que empezar.
En 1898 dos científicos, Friedrich Loeffler y Paul Frosch, demostraron que el agente causante de la fiebre aftosa en el ganado era también un virus y el descubrimiento del primer virus humano se demoró apenas tres años. En 1901 Walter Reed halló el virus de la fiebre amarilla.
A pesar de los importantes avances realizados por Ivanovsky y Bijerinck tiempo después se descartaría la naturaleza líquida de los virus y, lo más importante, se pondría en entredicho que estuvieran vivos. Pero, como diría Rudyard Kipling, eso ya es otra historia.
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jueves, 29 de julio de 2021
Descubren virus desconocidos de hace 15.000 años en un glaciar en China
La mayoría no se parecen a ninguna especie conocida hasta la fecha
lunes, 7 de junio de 2021
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miércoles, 10 de marzo de 2021
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lunes, 8 de marzo de 2021
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